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Francisco D’Agostino: La importancia del contrato de arras en la compra de inmuebles

Uno de los grandes sueños que todos los jóvenes buscan realizar lo más pronto posible es la compra de una casa. Ya sea para lograr la tan anhelada independencia familiar nos dice Francisco D’Agostino, para pasar de un pequeño departamento rentado a una propiedad que nos pertenezca, o incluso para empezar una vida en pareja, para los recién casados para iniciar una familia, comprar una casa ha sido desde siempre una de las metas primordiales y fundamentales en la vida de cualquier persona.

Basta con solo comenzar a indagar en el buscador de google para que nos encontremos con todo tipo de opciones en la red, desde cómodos apartamentos para los solteros, hasta hermosas casas hogareñas que nos hacen pensar que formar una familia es el siguiente gran paso que debemos dar en nuestro camino a la madurez.

Sin embargo, luego de un rato navegando por la red, nuestras ilusiones pronto se vienen abajo, y de golpe la realidad nos llega como un balde de agua fría nos dice Francisco D’Agostino. Es entonces cuando nos damos cuenta de que los precios de las propiedades, por muy pequeñas que estas sean, se encuentran elevados hasta por las nubes en los tiempos actuales, sobre todo para aquellos jóvenes que apenas comienzan a dar sus primeros pasos profesionales y no cuentan con un sueldo que avale siquiera la posibilidad de un modesto departamento, en especial cuando uno apenas va creando su historial crediticio, por lo que no se ofrecen grandes préstamos por parte de los bancos que nos permitan asegurar la compra de un propiedad.

De igual forma, no solo los jóvenes tienen que enfrentarse a la dura situación que existe con los precios de las inmobiliarias, pues este problema suele presentarse para todo tipo de personas en distintas partes del país. Lo peor al respecto es que las cosas se complican bastante cuando uno trata de hacerse de una vivienda ubicada en los grandes centros financieros, que es donde se encuentran la mayoría de los trabajos, lo cual encarece bastante los ya de por sí elevados costos de las construcciones.

¿Cómo asegurar la casa de tus sueños?

En consecuencia, es natural que como resultado muchas personas opten por una solución mucho más acorde a la solvencia financiera de los trabajadores y la clase media, que se encuentra en la renta de las viviendas o departamentos. Es probable que para varios no hubiera sido esta la primera opción pero definitivamente es la que nos permite labrar una vida independiente de forma más rápida y sencilla nos dice Francisco D’Agostino.

Cabe mencionar que esta solución puede resultar una gran opción para posponer la compra de una vivienda, por lo menos mientras uno puede establecerse en su trabajo y generar más ingresos, así como también para comenzar con los ahorros que nos permitan acercarnos poco a poco a esa meta tan anhelada para el desarrollo personal. Una vez  que tenemos los suficientes recursos económicos podemos volver a buscar en la red y en los anuncios por la casa o departamento de nuestros sueños.

Es en este punto donde aparece otro gran inconveniente, que se haya muchas veces en el hecho de que no podemos reunir la cantidad completa del valor de la propiedad, y aunque buscamos acordar un trato con el vendedor, este simplemente se niega y continua ofreciendo a la venta la casa de nuestros sueños, o tal vez acepta en el momento nuestra oferta de pagar una parte y lo demás en pagos, pero después termina echándose para atrás al encontrar otros compradores nos dice Francisco D’Agostino.

Para evitar estas malas experiencias podemos recurrir al famoso documento conocido como “Contrato de Arras”, que básicamente sirve para que podamos hacernos de la casa de nuestros sueños asegurando que esta se nos reserve, con la garantía legal de por medio, de que no se ofrecerá a nadie más mientras juntamos el dinero por el valor de la propiedad o realizamos los correspondientes pagos en tiempo y forma.

¿En qué consiste el Contrato de Arras?

En términos sencillos, el contrato de arras se considera como un anticipo, pero con fundamento legal, lo cual significa que se trata de un contrato privado en donde las dos partes que lo firman pactan la reserva anticipada sobre la compraventa de bienes o inmuebles, entregándose  a cambio, y para darle validez jurídica al documento, una cierta cantidad de dinero que funciona como señal, es decir que se establece la compra de un precontrato con el cual se pueda asegurar la posterior compra del inmueble en un futuro cercano nos dice Francisco D’Agostino.

En pocas palabras, un contrato de arras es el documento en el cual te puedes apoyar para poder apartar, de forma segura, una vivienda o algún otro bien, para que puedas reunir la cantidad de su valor en un tiempo determinado y así firmar posteriormente el documento de compraventa como tal.

Todo esto sin el temor de que en el tiempo que te tome reunir el dinero requerido, el vendedor incumpla su palabra y termine vendiendo después la posesión a alguien más, pues para eso sirve la cantidad que pagas como precontrato o contrato de arras, para que propiedad que apartaste quede reservada por un acuerdo económico legal y no solo sea un pacto de palabra nos dice Francisco D’Agostino.

Este tipo de contrato es igual de beneficioso para las dos partes, pues si alguno llega a violar el convenio, tendrá que enfrentarse a ciertas penalizaciones traducidas en pérdidas económicas.

Por ejemplo, si el vendedor falta al convenio establecido, como resultado del contrato de arras realizado previamente, tendría que pagar como penalización, el doble de la cantidad entregada por el comprador al establecer el precontrato en donde se apartaba la propiedad, lo cual es una pérdida económica bastante significativa nos cuenta Francisco D’Agostino.

Pero si por otro lado, el comprador es el que incumple con el convenio fijado y decide no concluir la compraventa del inmueble, entonces tendrá que hacerse a la idea de perder, parcial o totalmente, el dinero que dio como anticipo para que se apartara la propiedad. Como podrás notar, el contrato de arras es una excelente opción legal que nuca debe faltar cuando se tenga la intención de buscar o adquirir una propiedad.

¿Cómo puedo tener certeza jurídica con un Contrato de Arras?

El mensaje es muy simple y básicamente establece lo que se mencionó con anterioridad, que quien desee romper su contrato de arras puede hacerlo, pero bajo la condición de dar una compensación por violar el acuerdo, que consiste en la pérdida del anticipo para el comprador o la devolución por un valor del doble de la cantidad que se dio en anticipo, por parte del vendedor. Desde luego, quién recibe la penalización, dependerá en última instancia, de aquel que incumpla con el contrato en primer lugar concluye Francisco D’Agostino.

Con estas acciones queda protegido el objetivo final del acuerdo, que es asegurar y preservar la operación final de la compraventa, para que ninguna de las partes negociantes tenga desconfianza a lo largo del proceso.

Trabajo en plataformas digitales según Francisco D’Agostino

Los repartidores de Deliveroo se manifestaron el pasado domingo en Barcelona en la que ha sido la primera huelga en España directamente relacionada con la economía de plataformas nos cuenta Francisco D’Agostino. Para ser más exactos, quienes salieron a la calle se hacen llamar riders, porque no son empleados. Y de eso va la cosa, precisamente: reclaman que la compañía les garantice un “salario digno” y que todo aquel que lo solicite pueda trabajar al menos 20 horas semanales.

La flexibilidad introducida en el mercado laboral por los portales vinculados a la sharing economy está chocando frontalmente contra el entramado jurídico-normativo aplicable al trabajo. Acaso la mayor complejidad del tema resida en que la casuística es enorme. Las horas trabajadas varían mucho, como también el perfil de los proveedores/trabajadores y los servicios que ofrecen. Hay quien recurre a Etece.es o Cronoshare, por nombrar algunos portales de microtareas, como complemento ocasional de sus ingresos. Pero también son muchos quienes viven exclusivamente de ellos. La figura del trabajador autónomo se está imponiendo como la solución contractual mayoritaria, aunque tampoco queda claro cuándo debe existir una relación laboral o mercantil entre la plataforma y el colaborador. La inseguridad jurídica y la precarización derivada de un trabajo esporádico añaden más ingredientes para acabar de aliñar la ensalada del empleo en la economía digital.

¿Cómo deberían regularse estas nuevas formas de trabajo? ¿Está preparado nuestro sistema para ofrecer las garantías necesarias a quienes lo necesiten? ¿De qué forma se podría mejorar la situación? Responder a estas preguntas es el objetivo del informe Trabajo en plataformas digitales. Análisis y propuestas de regulación, elaborado por la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) y GoVup, un policy lab centrado en la regulación y gobernanza eficiente nos cuenta Francisco D’Agostino.

El estudio parte de constatar un hecho: no estamos hablando de un tema menor. Entre un 20% y un 30% de la población en edad laboral en la UE a 15 percibe algún tipo de ganancia por su cuenta, según la consultora McKinsey. Y de ellos, el 15% utiliza plataformas digitales para obtener esos ingresos. En el caso español, y de acuerdo con la misma firma, los 3,2 millones de trabajadores autónomos son solo una cuarta parte de los trabajadores independientes que hay. Se repartirían de la siguiente forma: tres millones habrían escogido voluntariamente trabajar por cuenta propia; cuatro lo harían para obtener ingresos adicionales a su fuente principal; tres dependerían al 100% de estos ingresos y otros dos recurrirían a ello por problemas financieros, es decir, por necesidad.

El modelo tiene ventajas: constituye un canal adicional para el empleo y mejora la trazabilidad y transparencia de la actividad opina Francisco D’Agostino, en tanto que todo lo que sucede en una plataforma digital queda registrado.

Pero también tiene inconvenientes. El estudio destaca la inseguridad jurídica de los trabajadores. “No pueden tener una comunicación ordinaria con las plataformas”. También la precarización y desigualdad que acecha en estos nichos. “Dado que el trabajo a través de plataformas es esporádico y a menudo ni siquiera computable bajo el formato de Trabajador Económicamente Dependiente (TRADE), a nivel general, los proveedores no tienen garantizados unos ingresos mínimos ni tienen acceso a garantías como asistencias, seguros o vacaciones”, señala el documento.

También está el problema de las cuotas nos cuenta Francisco D’Agostino. “Teniendo en cuenta que en multitud de casos los ingresos de estas plataformas son complementarios y se dan en forma de microtareas, a menudo no es rentable económicamente para los trabajadores darse de alta como autónomos, teniendo en cuenta la rigidez administrativa en los procesos de alta y baja y que el desembolso en términos de cuotas a la Seguridad Social es superior a sus ingresos”, indica.

 Propuestas para el cambio

El informe lanza una serie de recomendaciones para ordenar la situación. En primer lugar, propone la promoción de “sistemas de colaboración entre organismos públicos y plataformas para facilitar procesos de recaudación tributaria y de gestión de cotizaciones”. Si los portales logran tener buena sintonía con las Autoridades, nadie escapará a la Seguridad Social.

También se pide que “las plataformas puedan optar por modelos mixtos de trabajo que combinen la relación con proveedores independientes con la contratación de personal fijo, siempre que ambas partes estén de acuerdo”. Eso ahora mismo no es posible, ya que siempre que haya trabajadores contratados se podrá considerar que los que son autónomos son empleados fijos encubiertos nos cuenta Francisco D’Agostino.

Haría falta “delimitar el tipo de relaciones existentes para dotar de seguridad jurídica a las plataformas y a sus usuarios”. La figura del autónomo se podría tomar como referencia, aunque añadiéndole ventajas como que la empresa garantice un volumen mínimo de trabajo o se haga cargo de coberturas tales como un seguro de accidentes.

Finalmente, se sugieren una serie de mejoras tomadas de un documento de la Comisión Europea. Definir un salario mínimo junto con límites al número máximo de horas trabajadas por día, fijar formas mínimas de protección social, regular el control y la utilización de los datos de los trabajadores y velar por que no produzcan discriminación de género, etnia, raza o edad son algunas de ellas concluye Francisco D’Agostino.

Los billetes de 500 euros están desapareciendo según Francisco D’Agostino

En los últimos años se ha consolidado una tendencia a la baja en la que el número de billetes distribuidos según Francisco D’Agostino. Esta situación no es exclusiva del billete de 500 euros, sino que en todas las denominaciones de billetes, salvo el billete de 50 euros, han visto un descenso de la relación existente entre los billetes distribuidos menos los billetes retirados.

De hecho, desde el año 2015, se aprecia una relación negativa en los billetes de cien 100 euros, 20 en euros, 10 euros y 5 euros, lo que significa que el número de billetes retirados por el Banco de España es mayor que el número de billetes distribuidos.

El billete de 500 euros, el único que retrocede en su circulación

Sin embargo, dentro del contexto europeo, el billete de 500 euros está reduciendo su presencia en la vida de los europeos opina Francisco D’Agostino. Como se puede apreciar en el gráfico, en el primer trimestre de 2016, se produjo un punto de inflexión en la cantidad total del billete de 500 euros.

El punto máximo lo alcanzó en diciembre de 2016 cuando la cantidad de circulación de este billete era de 613,56 millones de billetes, mientras que en la actualidad (últimos datos a cierre de febrero) tenemos en circulación 513,78 millones de billetes, lo que implica una reducción del 16,27% en este periodo.

Un hecho destacable es que el billete de 500 euros es el único que ha descendido su circulación desde el año 2016, mientras que el resto, han seguido con su trayectoria ascendente que han reflejado impunemente desde el año 2002.

A finales de este año se dejará de emitir el billete de 500 euros

En marzo de 2016, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidió finalizar la producción del billete de 500 euros y excluirlo de la serie Europa nos dice Francisco D’Agostino. No obstante, que se deje de producir no significa que este billete no se vaya a aceptar. El billete de 500 euros seguirá siendo de curso legal como medio de pago y depósito valor.

Esto se justificaba por la creciente preocupación de que estos billetes pudieran ser cómplices en las actividades delictivas. Diversos estudios han demostrado que el uso de este billete es el preferido por los traficantes de drogas y armas, las organizaciones delictivas y para el blanqueo de dinero.

Sin embargo, también existe una razón “no oficial” por la que el BCE estaría interesado en eliminar o ir reduciendo el volumen de circulación del billete de 500 euros nos dice Francisco D’Agostino, vinculada a la política monetaria que ha impulsado la autoridad monetaria en los últimos años.

Si nos ponemos en antecedentes, se está combatiendo los bajos niveles de IPC en la Eurozona e incluso, los riesgos deflacionistas que se interpretaron años atrás, mediante una política monetaria no convencional que incluye tipos de interés negativos (tasa de depósito en el -0,40%).

Que existan tipos de interés negativos implica que, en última instancia, se puede penalizar al conjunto de los ahorradores si no optan por incrementar sus niveles de gasto. No obstante, si los ahorradores se alejan de los depósitos bancarios y atesoran su dinero en un billete de alta denominación, como es el billete de 500 euros, el objetivo de incrementar los niveles de gasto no quedará más lejos, debido a que los billetes de alta denominación son un buen sustitutivo del depósito bancario opina Francisco D’Agostino.